jueves, 23 de diciembre de 2010

Orando por salud



No tuve reposo en mi espíritu,  por no haber hallado a mi hermano Tito;  así,  despidiéndome de ellos,  partí para Macedonia. 2 Corintios 2:13

Gracias a Dios por esos rasgos tan humanos de Pablo, cuán hermosas y cuán sensibles son esas palabras; el predicador solitario, lejos de su casa, cansado de cuerpo y alma, descubre un alma afín  en estos versículos; se trate de un hermano o un ser amado lejos de nosotros, sabemos, indudablemente, que siempre tenemos a Dios, pero necesitamos ver la sonrisa en el rostro de un amigo. Dios nos consuela a menudo con la compañía de los amigos, se necesita de Dios y de Tito (o sea, amigos).

Es por eso que nuestra iglesia toda está orando por la salud de nuestro amado pastor, para que se recupere y pueda estar de nuevo con nosotros.

Porque de cierto,  cuando vinimos a macedonia,  ningún reposo tuvo nuestro cuerpo,  sino que en todo fuimos atribulados;  de fuera,  conflictos;  de dentro,  temores.
Pero Dios,  que consuela a los humildes,  los consoló con la venida de Tito. 2 Corintios 7: 5-6
Confiamos en Dios que pronto nos envíe de nuevo a nuestro pastor, Yeremy, un abrazo hermano.

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