No tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito; así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia. 2 Corintios 2:13
Gracias a Dios por esos rasgos tan humanos de Pablo, cuán hermosas y cuán sensibles son esas palabras; el predicador solitario, lejos de su casa, cansado de cuerpo y alma, descubre un alma afín en estos versículos; se trate de un hermano o un ser amado lejos de nosotros, sabemos, indudablemente, que siempre tenemos a Dios, pero necesitamos ver la sonrisa en el rostro de un amigo. Dios nos consuela a menudo con la compañía de los amigos, se necesita de Dios y de Tito (o sea, amigos).
Es por eso que nuestra iglesia toda está orando por la salud de nuestro amado pastor, para que se recupere y pueda estar de nuevo con nosotros.
Porque de cierto, cuando vinimos a macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores.
Pero Dios, que consuela a los humildes, los consoló con la venida de Tito. 2 Corintios 7: 5-6
Confiamos en Dios que pronto nos envíe de nuevo a nuestro pastor, Yeremy, un abrazo hermano.

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