martes, 15 de marzo de 2011

Un día a la vez

Emanuel, mi hijo menor, que es un gran entusiasta de la navidad, el otro día me preguntó cuánto tiempo faltaba para que llegáramos a esa fecha, yo le dije que recién acabamos de pasar la navidad del año anterior, sin embargo, lo que para nosotros es muy poco tiempo, para los niños significa mucho más, ellos no tienen una noción muy clara del tiempo ¿o somos nosotros los adultos quienes no la tenemos?

Es increíble que ya estemos en la mitad del tercer mes del año, ya pasamos el primer cuarto de este año, pero ¿por qué nos pasa esto, por qué cada día que pasa lo sentimos más pequeño que el anterior? Personalmente creo que la respuesta está en la rutina, nos levantamos, salimos a trabajar, regresamos a nuestras casas cansados, cenamos y dormimos para luego despertar y continuar con nuestras vidas, pocas cosas nos motivan como antes, pocas cosas nos sorprenden, sin embargo, creo que podemos sacarle mucho provecho a nuestras vidas, darle un sentido a nuestra existencia, podemos pasar por alto las bendiciones de Dios, sus enseñanzas, podemos dejar de testificar a las personas que están a nuestro lado o podemos honrar y glorificar a Dios con nuestra vida, con una entrega total e incondicional a nuestro Salvador.

Estoy decidido a tener una comunión con mi Dios, a abrir mis ojos,  verle cara a cara y gozarme en su presencia, quiero aprender a vivir un día a la vez y aprovechar así al máximo mi vida terrenal, que en comparación a la eternidad es una vida efímera, quiero compartir con ustedes estas enseñanzas y experiencias y que cada miércoles reciban un comentario, espero que disfruten leyendo tanto como yo escribiendo.

¿Qué estás haciendo con tu tiempo? ¿Sabes que Dios te va a pedir cuentas sobre todo lo que hiciste en tu vida acá en la tierra? Hoy me topé con un concepto, que por su fuerza de verdad que golpeó mi vida y me despertó, mucho he oído hablar del concepto “Fue en defensa propia” pero nunca había considerado cuándo la defensa propia es pecado.

Cuando Samuel confrontó a Saúl por haber desobedecido a Dios, Saúl no se arrepintió, quiso ofrecer un holocausto vacío, pero Dios es justo y no acepta sobornos, constituye una característica del desobediente tratar de defenderse a sí mismo, pero somos injustificables, por eso Cristo murió en la cruz del Calvario, Él nos justifica por su gracia.

Espero que la reflexión de hoy te haga pensar que la vida es para vivirla, no para pasarla, no busques excusas, en el cielo, en la eternidad o tienes coronas para ofrecer en adoración o no las tienes, Dios puede llenar tu vida ahora mismo, dobla tus rodillas y pregúntale a Dios cómo quiere Él que vivas el día de hoy.


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